sábado, 4 de julio de 2026

Sexo y longevidad

sexualidad y vejez
Durante la vejez es posible disfrutar de la sexualidad, siempre y cuando no exista un problema de salud o una percepción negativa sobre esta etapa de la vida (Image source:Getty)

Muchos se preguntan:¿El sexo influye en la longevidad? Sí, y así lo revelan diversos estudios. La actividad sexual regular está asociada con una mayor esperanza de vida y un envejecimiento más saludable. Funciona como un ejercicio aeróbico que mejora la salud cardiovascular, libera hormonas que reducen el estrés (como la oxitocina), fortalece el sistema inmunológico y mejora la calidad del sueño.

Pero no se puede simplificar la cuestión con afirmaciones como: “Mantener relaciones sexuales tres veces a la semana alarga la vida 10 años”. Se trata de un efecto mucho más sutil porque hay muchos otros factores que inciden en la duración de la vida, como la genética, el estilo de vida (buena alimentación, ejercicio habitual, dormir bien, evitar las sustancias tóxicas…) o la situación socioeconómica. 

El papel que juega la sexualidad en un envejecimiento saludable, fue estudiado en cientos de ocasiones, ya que mejora la calidad de vida y, en definitiva, el bienestar. Así lo apunta un  artículopublicado en la revista médica The Lancet Healthy Longevity, que pregona:

La actividad sexual es una parte importante de la salud y el bienestar y se correlaciona con un mayor disfrute de la vida en las personas mayores”, asegura su autora. “Las personas no se vuelven asexuales con la edad, aunque pueden modificar su actividad sexual como consecuencia de los cambios fisiológicos. 

Y explica una duda que suele ser frecuente:

Las personas no se vuelven asexuales con la edad, aunque pueden modificar su actividad sexual como consecuencia de los cambios fisiológicos”.

Por lo tanto, se trata de un efecto indirecto: el sexo influye en el bientestar y este, a su vez, contribuye a alargar la vida. Esta asociación se aprecia claramente en un estudio publicado en Journal of Applied Gerontology, que revela:

una clara diferencia en la longevidad en los adultos mayores que perciben la sexualidad como importante: aquellos que experimentan la sexualidad como menos placentera tienen una esperanza de vida menor que aquellos que experimentan su sexualidad como más placentera.

En conclusión, según los autores de este análisis:

el efecto del disfrute de la sexualidad es igual al de muchos factores psicosociales y de salud que, según se ha comprobado, están asociados con la longevidad”.

Por supuesto que no todos los casos son iguales, ni las edades en que comienzan los cuestionamientos. Por eso hay que tener en cuenta sexo, edad y otros factores que pueden ser determinantes.

El sexo varía con la edad de las personas que pasan por sus 50, 60, 70 años o más. Lo cual no significa que las relaciones íntimas empeoren.

“El sexo no tiene fecha de caducidad”, dice Joan Price, educadora sexual del norte de California, Estados Unidos, autora de cinco libros sobre sexo para adultos mayores.

“La idea es ampliar la idea de lo que es el buen sexo. Conozco a muchos adultos mayores que dicen que mantienen las mejores relaciones sexuales en su vida porque no tienen una definición estricta de lo que es el sexo", explica el sitio AARP, la organización estadounidense sin fines de lucro e independiente que atiende las necesidades de las personas mayores de 50 años.

Beneficios generales

El sexo actúa como una poderosa herramienta preventiva en el organismo, ofreciendo beneficios físicos y mentales directos:

Beneficios biológicos y físicos

1. Salud cardiovascular:

El acto sexual funciona como ejercicio aeróbico de intensidad moderada. Ayuda a reducir la presión arterial y mejora la circulación sanguínea por tanto incide en la salud del corazón. De hecho, mantener una vida sexual activa reduce el riesgo de padecer problemas cardíacos. Un indicador clave de esto es la función eréctil, ya que la disfunción eréctil a menudo sirve como una alarma temprana de problemas circulatorios y obstrucciones arteriales.

2. Fortalecimiento del Sistema inmunológico:

Las relaciones sexuales frecuentes (1 o 2 veces por semana) elevan hasta un 30% la Inmunoglobulina A (IgA). Este anticuerpo refuerza las defensas naturales del cuerpo constituyéndose en la primera línea de defensa contra virus y resfriados. Por tanto, la liberación regular de estas hormonas, hacen el sistema inmunológico más resistente a enfermedades.

3. Sueño reparador:

Tras el orgasmo, el cuerpo libera prolactina, una sustancia asociada con una profunda relajación que ayuda a regular los ciclos de sueño.

4. Balance hormonal:

Durante el orgasmo se libera DHEA (dehidroepiandrosterona). Esta hormona mejora la salud ósea, repara los tejidos de la piel y contrarresta el cortisol (la hormona del estrés).

5. Salud cerebral:

La actividad sexual estimula la neurogénesis, que es la creación de nuevas neuronas. Estudios de la Universidad Anglia Ruskin sugieren que protege contra el deterioro cognitivo asociado a la edad.

Beneficios emocionales y relacionales

pareja en la tercera edad
Las miradas y charlas íntimas favorecen a tener deseo sexual. (Image source: Adobe Stock)

1. Bienestar emocional y reducción del estrés:

Durante el acto sexual se produce una descarga masiva de oxitocina y endorfinas. Estas sustancias químicas calman el sistema nervioso, mitigan el dolor físico, combaten el insomnio, disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y fomentan un vínculo emocional profundo.

2. Conexión social y apoyo mútuo:

El sexo placentero refuerza la intimidad y el apego con la pareja. El aislamiento social es un factor de riesgo mortal comparable con el tabaquismo; mantener relaciones estrechas alarga la vida.

3. Efecto indirecto del bienestar:

Las investigaciones publicadas en el Journal of Applied Gerontology demuestre que percibir la sexualidad como algo importante y placentero genera un optimismo que impacta positivamente en la esperanza de vida.

pareja en la cama
Muchos individuos de edad avanzada adaptan su actividad sexual debido a la disfunción eréctil, sequedad vaginal, artrosis y otras limitaciones. (Image source: Shutterstock)

Sexo y longevidad en hombres y mujeres

Investigaciones muestran diferencias entre la actividad sexual de hombres y mujeres a medida que pasan los años.

Algunas investigaciones muestran divergencias relativas a la actividad sexual de hombres y mujeres a medida que pasan los años. Por ejemplo, en un trabajo difundido por la revista British Medical Journal se observó que, a pesar de que los hombres tienen, en términos generales, una longevidad inferior, su esperanza de vida sexualmente activa es mayor. Así, a la edad de 55 años, pueden albergar la expectativa de otros 15 años de actividad sexual, cifra que se reduce a 11 años en las mujeres de la misma edad. Los varones con un estado de salud bueno o excelente pueden sumar otros 5-7 años más y las mujeres, nuevamente algo menos: entre 3 y 6.

Los resultados de este estudio confirman que los hombres tienen más probabilidades de ser sexualmente activos, tener una buena vida sexual y estar interesados en el sexo que las mujeres. Esta diferencia es especialmente notable entre quienes tienen de 75 a 85 años, donde casi el 40% de los hombres, frente a solo el 17% de las mujeres, son sexualmente activos

El sexo alarga la vida de los hipertensos

Un estudio bastante reciente, publicado a mediados de 2023 en The Journal of Sexual Medicine, aporta buenas noticias sobre los efectos positivos de la sexualidad en un subgrupo concreto: los hipertensos. Si tenemos en cuenta que se calcula que en España hay 10 millones de personas con hipertensión (el 33% de los adultos de 30 a 79 años), los resultados de este trabajo atañen a un porcentaje muy significativo de la población. 

En esta investigación, realizada en pacientes con hipertensión jóvenes y de mediana edad de Estados Unidos, se observó un vínculo entre una menor frecuencia de relaciones sexuales y una mayor mortalidad por todas las causas. Es importante señalar que se trata de una mera asociación, por lo que no se puede establecer una relación de causa-efecto entre mayor frecuencia sexual y aumento de la longevidad.

¿Hay una edad límite para el sexo?

Las formas de expresión de la sexualidad a lo largo de la edad adulta van transformándose, pero no hay una edad límite para disfrutar del sexo. Depende del estado de salud y, sobre todo, las preferencias de cada persona. En este sentido, hay que tener en cuenta que la afirmación de que la sexualidad va mucho más allá del coito es especialmente pertinente en las personas mayores.

Muchos individuos de edad avanzada adaptan su actividad sexual debido a la disfunción eréctil, sequedad vaginal, artrosis, limitaciones de movilidad, los efectos adversos de los medicamentos o condiciones de salud graves. La autora del citado artículo publicado en The Lancet Halthy Longevity -en el que aborda la necesidad de que los médicos presten atención a la sexualidad al atender a sus pacientes mayores- recomienda "considerar formas de actividad sexual más allá del sexo con penetración e incluir el sexo oral, los besos, las caricias y el sexo en solitario ( masturbación) en la conversación".

Bibliografía consultada:

 

« https://cuidateplus.marca.com/ »

« https://www.clarin.com/ »

 

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